miércoles, 22 de abril de 2009

Mentiamos

No le pedí q mienta. Ni siquiera aun, q finja. No me pidió q mienta. Y menos aun, q finja. Fuimos la peor farsa. Y aun asi, nos reiamos de como nos mentiamos a nosotros mismos. Reíamos. Eso era lo importante para mi. Q con él, era feliz. Y él decia serlo conmigo. Tal vez, esas conversaciones fueron parte de las mil mentiras q nos dijimos día a día. Lo q yo no comprendí, es q para mentir, hay q saber hacerlo. Y no supe. Él, me robaba una sonrisa cuando decía quererme. Sabiamos q era mentira, y aun asi, nos servia para pasar el tiempo. Eramos dos boludos pasando frio, finjiendo q no. A veces, nos olvidabamos nuestras propias conversaciones. Y en pocos días, comenzamos a contar cuantas veces nos mentiamos. Parecía una competencia interminable donde la mentira comienza a ser verdad. Y la verdad, contagiada x el acto de mentir, se torna mentira, pero aun siendo verdad. Así de complicada era nuestra situacion. Y era tan complicada, q nos reíamos de eso. Nos reíamos. Siempre felices. Ya no nos importaba si las mentiras tenían patas cortas, xq ni siquiera tenían patas. Cada tarde juntos, él tenia una vida difirente y yo vivía en distintas calles. A cada momento, nuevas anectodas, nuevos amigos, nuevas formas de reir. Nos mentiamos al decir q no saliamos, y cuando nos encontrabamos en medio de la noche, solo se nos ocurría reir. Reir de nuestra pobreza al mentirnos. Reir de ver en nuestras caras dibujada la mentira. Tan tontos, q nos reíamos de serlo. Estaba contenta de no ser la unica q mentía. X lo menos, eramos los dos una farsa. Un intento fallido de relacion. Algo q nunca sería nada. Pero mientras era nada, nos divertiamos de esto. Juntos, cuando los amigos nos abandonaban. Juntos en las tardes aburridas q parecen invernales. Juntos. Tan juntos, q él comenzó a cansarse de mi. Y yo de mentir. De soportar mentiras. De verlo con otra. Y asi, le dije. Si. Le dije o le grite q basta. Tal vez x eso, dejo de mentir. Dejo d hablar. Dejo de existir. Dejo, como yo queria, de ser una mentira. Y ahora, extraño mentirme a mi misma, y decir quererlo. Extraño mentirle a él. Y extraño reirme. Lo peor, es q si lo lee, creerá q es mentira.

No hay comentarios:

Publicar un comentario